sábado, 3 de marzo de 2012

Londres, la ciudad que no debe dejar de visitar en el 2012


Hay muchos motivos para ir en 2012 a Londres, no sólo las Olimpiadas. Pocas ciudades pueden presumir de tantos y tan variados atractivos como la capital del Reino Unido. La ciudad más visitada del mundo –supera los 15,6 millones de visitantes anuales- atesora ingredientes de sobra para satisfacer al turista más exigente: un interesante patrimonio arquitectónico e histórico, una amplísima oferta cultural y de ocio, multitud de espectaculares parques y jardines, tiendas, mercados y mercadillos… todo ello con toques de tradición y modernidad que la convierten en única.
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    Londres ha sido durante décadas un referente internacional. La combinación de etnias y culturas –se calcula que entre sus habitantes se utilizan en el día a día más de 300 lenguas distintas- ha modelado una imagen de ciudad cosmopolita y abierta como pocas, a la vez que ha sabido conservar tradiciones centenarias muy propias que se mantienen hasta nuestros días, como la conducción por la izquierda o la costumbre de tomar el té. Por ese motivo no nos resistiremos al té de las cinco en algunos de los establecimientos más emblemáticos, ni a hacer alguna que otra compra en mercadillos y tiendas con pedigrí. La capital británica está más viva que nunca…
¿Por dónde empezamos?
Tanto si es la primera vez que visitáis Londres como si sois de los que repiten, seguro que acabaréis teniendo la sensación de no haber podido ver cuanto habíais planeado, algo que no debe preocuparos, ya que puede ser una buena excusa para regresar. La lista de lugares para ser visitados en una ciudad como Londres, considerada la segunda más grande de Europa, es interminable, pero debéis tener en cuenta que tiene cuatro lugares distinguidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, y que no hay que perderse. Son la Torre de Londres –un impresionante castillo construido junto al Támesis hace más de 900 años que en la actualidad alberga las joyas de la corona inglesa; el Real Jardín Botánico de Kew –con un impresionante invernadero de 120 hectáreas-; elasentamiento de Greenwich –con un importante pasado marítimo-, y la zona que comprende la Abadía y el Palacio de Westminster –que alberga elParlamento británico- y la iglesia de Santa Margarita. Esta última zona es posiblemente una de las estampas más famosas de la ciudad, con el Big Ben a orillas del río.
Os proponemos como punto de partida el London Eye, la famosa noria situada junto al Támesis, levantada para celebrar el Milenio, y que ha acabado convirtiéndose en uno de los iconos de la ciudad. Es una forma de familiarizarnos con la urbe desde las alturas, ver a vista de pájaro las principales atracciones, orientarnos y continuar con nuestra estrategia “de ataque”. Se encuentra en la orilla opuesta a Westminster, con lo que el paso siguiente es, sin duda, la visita a la zona que, además de la abadía, el parlamento y la iglesia mencionadas, cuenta también, entre otros puntos de interés, con la famosa Downing Street, la calle en cuyo número 10 reside el primer ministro británico. Aunque por motivos de seguridad en la actualidad no sea posible acceder a esta vía, a través de una reja reconoceremos sin problema uno de los domicilios más famosos del mundo.
Continuamos hacia...
Seguiremos hasta Buckingham Palace, la residencia oficial de la monarquía británica, situada entre St. James's Park y Green Park, donde, con un poco de suerte, podremos presenciar el famoso Cambio de Guardia. Tiene lugar cada mañana –a excepción de los meses de invierno, en que se lleva a cabo en días alternos, o en jornadas lluviosas- a las 11.30 en punto. Acompañados de música, guardias vestidos de rojo -en invierno, con abrigo grís- y coronados por grandes sombreros de pelo realizan siempre la misma ceremonia.
Frente al palacio, podemos tomar The Mall, una avenida construida a principios del siglo pasado para la celebración de grandes acontecimientos, hasta Trafalgar Square. La famosa plaza, en cuyo centro se erige la columna de Nelson rodeada de los cuatro enormes leones de bronce esculpidos, alberga la National Gallery –el principal museo de arte de la ciudad-. Lugar habitual de las grandes manifestaciones políticas, cuenta con un entramado de pasos subterráneos situados junto a la estación de metro de Charing Cross –considerado el km. 0 de la ciudad- que permite a los peatones evitar el tráfico de la superficie.
Llegar a Picadilly Circus, la plaza que seguramente muchos recordaréis por sus enormes pantallas de vídeo y sus anuncios de neón, es un momento. Construida hace un par de siglos para conectar Regent Street con Picadilly, la principal calle de compras de la época, es todavía hoy un centro neurálgico de la noche londinense y un punto ideal para ir de compras. Está situada en el West End, junto al Soho –la zona de ocio por excelencia- y a poca distancia de Covent Garden y Chinatown.
Llegados a este punto, os proponemos cambiar de escenario y situarnos de nuevo junto al río, aunque en esta ocasión al norte del Támesis, para visitar la Torre de Londres, a la que nos referíamos al inicio del reportaje, el espectacular puente de la Torre, y la catedral de San Pablo (St. Paul’s Cathedral). El templo, construido entre 1676 y 1710 sobre las ruinas de la catedral medieval, es uno de los pocos edificios de la zona que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial.
Cansados de recorrer las calles de la ciudad... ¿qué mejor que tomar un buen té?
Té a las cinco
Poco podía imaginarse la duquesa de Bedford y dama de honor de la reina Victoria, en el verano de 1840, que la iniciativa de invitar a sus amistades a tomar té y pasteles a las cinco de la tarde –en su momento un auténtico acto social- acabaría siendo una de las costumbres inglesas más arraigadas entre la población. La tradición ha llegado hasta nuestros días, convertida en un auténtico símbolo del país, al que los londinenses recurren bajo cualquier pretexto. En muchos rincones de la ciudad encontraremos locales donde tomar una buena infusión, por lo que viajar a Londres y no probar un auténtico té inglés no tiene excusa.
En estos últimos años, algunos de los hoteles más prestigiosos de la capital incluyen entre su oferta suculentas propuestas –algunas novedosas y otras absolutamente tradicionales- deAfternoon tea (té de la tarde). La iniciativa se ha puesto muy de moda entre la población y entre los turistas, por lo que os aconsejamos que, si estáis tentados a probarlo, reservéis con cierta antelación. Os proponemos algunos:
Uno de los establecimientos más destacados es el Lanesborough, en el barrio de Knightsbridge, premiado en distintas ocasiones por la calidad y finura de sus infusiones, que acompañan de bollos frescos con crema de leche y mermeladas caseras. También es absolutamente recomendable el Savoy, en Covent Garden, que además de un excelente té, nos deleita con deliciosos canapés, pastas y pasteles franceses, todo ello amenizado con música de piano.
Un clásico, por supuesto, es el Ritz. Sirve una espectacular selección de infusiones, acompañadas de sándwiches de salmón ahumado, pepino, mayonesa, jamón y queso y bollos de manzana. No nos podemos olvidar tampoco de Mandeville Hotel, situado cerca de Oxford Street, que acompaña su famoso té de los clásicos bollos caseros, bocadillos rellenos y merengues rosas, pastelillos de diseño y una amplia selección de champanes.
Nuestra última propuesta –conscientes que podrían ser otras o muchísimas más- es elCadogan, un establecimiento que ofrece su particular ARTea, en Knightsbridge. Oliver Lesnik, su jefe de cocina, crea innovadoras galletas de colores a modo de pinceles que se acompañan, como no podría ser de otra manera, de bocadillos, bollos y pasteles.
De compras
No podemos irnos de Londres sin comprar o, como mínimo, sin pasearnos por su zona comercial, visitar alguno de sus establecimientos míticos y curiosear entre paraditas de mercado. Y es que la capital británica tiene oferta para todos los gustos.
La zona de compras por excelencia se encuentra en Oxford Street y sus alrededores -Picadilly, Regent Street…-, donde se concentran tiendas de todo tipo y de todos los tamaños. Existen otras zonas, como el exclusivo barrio de Knightsbridge, donde además de muchísimas tiendas hallamos algunos de los grandes almacenes de la capital, como Harrods, en Brompton Road, cerca de Hyde Park. Convertidos en un auténtico atractivo turístico, sus cinco plantas, repletas de todo tipo de productos, exhiben lujo y glamur a raudales. A poca distancia, encontramos Harvey Nichols, un establecimiento de la cadena británica de grandes tiendas de lujo, cuya oferta es espectacular.
En cuanto a mercados, el más típico y con más encanto de la ciudad es sin duda Covent Garden, donde en el pasado se vendía fruta y en la actualidad se pueden encontrar puestos de artesanía y tiendas de ropa, en una zona en la que artistas callejeros, librerías y cafeterías le aportan un aire ciertamente bohemio. Tampoco podemos perdernos el mercado dePortobello, en Notting Hill, donde los sábados podemos encontrar joyas, bisutería y antigüedades, ni el de Camden, un mercado de ambiente hippy y alternativo, totalmente distinto al de Portobello.
Nuestro último apunte es el mercado de alimentación de Borough, un paraíso para gourmets situado cerca de London Bridge, donde podéis aprovechar la ocasión para poneros las botas con comidas artesanas y delicatessen en alguno de sus atractivos puestos. 
Y hablando de alimentación, si por el contrario queréis comer con tenedor y cuchillo, Londres está lleno de establecimientos donde hacerlo: desde pubs a restaurantes económicos y de lujo de comida británica y del origen más diverso. Una de las zonas preferidas por locales y foráneos es el West End que, sobre todo por la noche, se convierte en un hervidero de gente en busca de restaurante, de una buena obra de teatro o un buen musical o cualquier otro tipo de actividad de ocio. Si sois de éstos, podéis alojaros en The Bloomsbury Hotel, un establecimiento encantador ubicado en este barrio, a un paso de Soho, Chinatown, Covent Garden o el Museo Británico.
También resultan muy recomendables, aunque en entornos muchos más tranquilos, The Rockwell, un pequeño hotel boutique situado en una de las principales arterias del barrio de Kensington, o el Pestana Chelsea Bridge, cerca de la estación de Victoria, junto al parque de Battersea.
- Los transportes públicos son auténticos símbolos. The tube, como es conocido el metro de Londres, cuenta con una de las redes más extensas del mundo, y el taxi o black cab y el autobús rojo de dos plantas (hoy circulan también de una sola) son algunas de las imágenes más recurrentes de la ciudad. Existen buenas conexiones de tren y autobús para desplazarse desde los distintos aeropuertos hasta el centro de la capital.
- Entre los museos más importantes sobresalen el Museo Británico, uno de los mayores y más famosos centros de antigüedades del mundo; la National Gallery, principal museo de arte de la ciudad, que exhibe pintura europea del 1250 a1 1900, y el Tate Modern, dedicado al arte moderno. Existen también algunos museos realmente originales, como el de Sherlock Holmes.
- Londres tiene ocho parques reales y multitud de jardines botánicos. El Hyde Park, uno de los más extensos, cuenta con el famoso Speaker’s Corner, situado en la esquina noreste. En él los oradores pueden hablar de lo que quieran mientras sus discursos no violen la ley. Por él han pasado a lo largo de la historia, personajes como Lenin, Marx o George Orwell.
-Si os gusta visitar sitios originales, acercaos hasta el puente de la Torre de Londres, donde históricamente se lanzaban los cadáveres de suicidas y ajusticiados. Hoy, una placa lo recuerda.
Hamleys es una increíble tienda de juguetes que deja con la boca abierta a pequeños y mayores. Está situada en Regent Street, en pleno centro.
- El plato más típico es fish and chips (pescado y patatas fritas). También podéis comer otras especialidades muy británicas como el rosbif (ternera a la brasa), el steak and kidney pie (pastel relleno de riñones y ternera) y de postres, el apple pie (pastel de manzana caliente).
- En 2012 la ciudad será la sede de los JJ.OO. de verano, por tercera vez. Ya los organizó en 1908 y 1948. Las localidades para presenciar las pruebas pueden adquirirse por internet.

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